Patricio Inostroza:


Cuando niño, Patricio, que egresó del Colegio Emprender  Obispo Alvear, soñaba con ser astronauta. “Era maravilloso para mí quedarme contemplando las noches; le tenía una especie de respeto al espacio exterior. Pasé una etapa en que quería ser arqueólogo o egiptólogo, y así fue como empapelé mi pieza con imágenes de pirámides y jeroglíficos, y escribía cuadernos enteros refiriendo a lo que investigaba gustosamente. Amaba los libros y revistas que hablaban de estas materias que me hacían soñar, eran una especie de tesoro”, recuerda.
 
Al final, se decidió por la Medicina y hoy cursa su tercer año  en la Universidad Católica. Hace unos días supimos que ganó una importante  pasantía clínica en el extranjero dependiente de la IFMSA (International Federation of Medical Students’ Associations), organización que une a estudiantes de medicina de todo el mundo. 
 
La pasantía consiste en visitar el hospital Sf. Spiridon en Rumania de 8:00 a 15:00, de lunes a viernes, para tratar con pacientes, realizar anamnesis, conversar con médicos del área y compartir conocimientos con el resto de los estudiantes de otros países. 
 
Quisimos conversar con él sobre los logros de este emprenderino destacado. 
 
 
“Ante todo esto, mis papás tienen definitivamente un rol importantísimo, pues siempre me han apoyado en los proyectos que he querido seguir. Les agradezco que siempre me dejaran soñar y no me negaran la posibilidad de tener cualquiera de estas profesiones. De a poco se fue marcando el paso para que me decidiera por Medicina”, recuerda.
 
 
-¿Qué significa esta oportunidad de estudio? 
 
Esta oportunidad de intercambio es grandiosa. Primero, me permite practicar el inglés, lengua que tanto se usa en el contexto médico y alrededor del mundo. Me dije: “¡No hay que tener miedo, no se requiere ser un experto en inglés para postular!”. Además, podré conocer personas de distintos países, sus visiones de mundo, su religiosidad, sus costumbres, lo que ampliará mi visión de las cosas y de cómo veo a mi país. 
 
Es importante, ya que nunca he viajado fuera de Chile, así que esta oportunidad me tiene realmente expectante y motivado. 
 
-¿Con qué tipo de educación en Chile sueñas? ¿Cuál es tu utopía?
Yo sueño con una educación en que el eje articulador sea el hecho de maravillarse con el entorno integralmente, por ser una herramienta de vida. 
 
Encuentro aberrante que se deba elegir entre música y artes visuales en algunos colegios, por ejemplo. En cambio, en mi utopía, el ambiente educativo, que acepte la diversidad, sería uno que nos permitiera ver más allá, capaz de estimular tanto a los estudiantes, grandes y pequeños, con las herramientas de vida entregadas, que fuera imposible no amar el conocimiento. 
 
Pero no conocimiento por poseerlo. Que las habilidades sociales, los temas amorosos, el autoconocimiento y el manejo de emociones fueran «ramos», hoy no impartidos en el colegio, y que nos permitiría ser más comprensivos con el entorno y con nosotros mismos. 
 
 
-¿Qué les diría a los niños de Emprender sobre la importancia de seguir los sueños?
Una buena parte de las personas habla de «ser alguien en la vida» como sinónimo de terminar una carrera profesional. ¿Acaso los niños y los estudiantes no son alguien en la vida? 
 
Todos, a edades dispares, tenemos sueños, y son ellos los que nos mueven en este mundo. No me imagino a una persona sin sueños. Por eso hay que seguirlos: en la medida en que hagamos lo que nos gusta, nos desarrollemos en las áreas múltiples que deseemos sin restricciones y nos movamos por conseguirlo, estaremos bien con nuestro ser y con el entorno. ¡Asómbrense con sus ideas y elaboren vías para conseguir sus sueños, hay muchas sorpresas que la vida puede dar!
 
 
-¿De qué manera te apoyará  Emprender en este nuevo desafío? 
 
Don Eduardo Gras y Emprender financiarán mi viaje de ida y vuelta para realizar esta pasantía en el extranjero, por lo cual yo y mis padres estamos profundamente agradecidos, teniendo en cuenta las dificultades de costo por cuenta nuestra. Es una ayuda gigantesca que representa un apoyo —en todo sentido, no solo económico— que ha existido y se percibe siempre por parte de Emprender y de la tremenda disposición de don Eduardo, quien ha estado preocupado constantemente del arreglo del viaje y de los trámites respectivos. Yo por ello insisto en mis agradecimientos, porque perpetúan el sentido de comunidad y de pertenencia, aun habiendo salido del colegio. 
 
En Emprender existe este interés por los estudiantes más allá de IV° medio, pues se piensa en la educación como un continuo. 
 
Sin duda alguna la enseñanza que me entregaron mis profesores marcó mi forma de pensar y de ver las cosas. Hoy todas las personas que se desempeñan en el colegio a uno lo reciben con los brazos abiertos, es un ambiente muy acogedor que no hace más que evocar buenos recuerdos y sentirse parte de esta comunidad. 
 
Muchísimas gracias por todo esto que los hace únicos.